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Masters Del Universo: Depeche Mode
Entrevista a: Dave Gahan
Revista: Rolling Stone (España)
Por: Marta Hurtado de Mendoza
Fotos: Dean Chalkley
Fecha: Abril de 2009

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Transcripción


Masters Del Universo: Depeche Mode
El mundo no gira, lo mueven los discos de DEPECHE MODE. Si últimamente parecía que iba a menos revoluciones por minuto, era por que el efecto de Playing the Angel, su penúltimo disco, se iba diluyendo. Y si hace unos días parece que ha cogido mas velocidad es por que ya atruena Wrong, el single del disco numero 12 de DEPECHE MODE, Sounds of the Universe. Dave Gahan, en Londres explica a Rolling Stone como este paso de la banda ya estaba escrito hace años...en su cuerpo.

Si se entiende el genero de la entrevista como una manera de apresar el alma del entrevistado en un determinado momento y en un determinado lugar, entonces hoy Dave Gahan ha ofrecido la suya en sacrificio. Está recostado en un sofá, que es una curiosa quimera fruto de un apareamiento indebido entre el mobiliario victoriano y el moderno que viene de los países del frío. Hay poca luz y sus miembros están desmadejados. Cada pierna titila en una dirección, loa tubillos parecen quebradizos, las rodillas parecen hacer malabares con la rótula y los brazos han dejado que las manos apoyen las palmas sobre la tapicería. La cabeza apunta con la barbilla al techo y el tupé se mantiene erecto, un vestigio victorioso. Los ojos entrecerrados y la boca entreabierta, exhalando un suspiro condensado. Si esto fuera el siglo XVIII y hubiera aquí una cámara para captar esos residuos ectoplasmaticos que los videntes expelían después de una sesión espiritismo y trasmigración de almas, se podría haber retratado lo que emanaba de la boca de Dave Gahan. Por una vez se entiende por completo ese tópico típico que asegura melodramáticamente que alguien "se ha dejado el alma haciendo su trabajo".
Dave Gahan (Essex, Inglaterra, 1962), cantante y compositor (en un porcentaje de 90/10) de Depeche Mode, lleva presumiblemente todo el día manteniendo relaciones (intelectuales) consentidas con íncubos y súcubos del periodismo que se escribe en todas las lenguas conocidas del universo. Deben haber hecho endemoniadamente bien su trabajo, al menos el último que pasó por esta habitación. Aquí tienen a uno de los hombres que más veces ha recorrido faraónicos escenarios mezclando carrera, palmas, provocación y baile -una categoría donde no pueden competir los Usain Bolt de este mundo-, extenuado en un sillón. De pronto sonrríe tan calidamente a lo ancho que parece que han encendido un fuego y que salen chipoteando partículas incandescentes por la habitación. Si algo ha dejado claro su carrera es que el fuego camina con Dave. Hay seis mini butacas e invita a elegir una. "Piensa bien el número, eh" dice vacilón. Será el tres. "Así que has estado con Daniel Miller esta mañana. A ver qué te ha contado...", continúa con un acento maravillosamente macarra, de quien en tiempos abría coches que no eran precisamente suyos en décimas de segundos.
Dave Gahan es hijo de dos conductores de autobús, Sylvia y un hombre del que no supo su nombre hasta los diez años. Sylvia se casó con Jack, tuvieron varios hijos y Dave siempre pensó que era su padre. Hasta el día en que murió. Dave volvió a casa y se encontró, según contó en una ocasión: "Un tío en el salón, un extraño. Mi madre me dijo que era mi padre y yo le dije que eso era imposible porque mi viejo estaba muerto. Resultó que aquel tipo era mi padre biológico". Dave enfocó este desaguisado de su árbol genealógico sacando el máximo partido a las calles: graffiti, robo de coches... Hasta que consiguió entrar en el Southern Art College, cosa que lo hizo inmensamente feliz. En 1980, se unió a Composition Of Sound (antes conocida como The French Look y más atrás aún en el tiempo No Romance In China), la banda de tres chavales del barrio: Martin Gore, Vince Clarcke y Andrew Fletcher, después de que Vince flipara al oírle cantar el Heroes de Bowie. Decidieron llamarse Depeche Mode, que es algo así como "última moda", y en frances les parecía que sonaba finísimo. Una noche actuaban en The Bridge House, un mini garito de Canning Town y a Daniel Miller, conocido con el sopranesco apodo de El Padrino del tecnopop, le encantó ver cómo los allí reunidos bailaban espasmódicamente mientras cuatro niñatos estaban petrificados en el escenario. Miller estaba empezando a contratar artistas para su recién estrenado sello, Mute, y les fichó. En realidad fue un acuerdo verbal que no llegó a formarse en un papel, pásmense, hasta el año 2000. En 1981 publicaron su primer disco, Speak & Spell. Al año siguiente Vince ya no estaba y llegó Alan Wilder, piesa fundamental hasta el año 1995.
Daniel Miller recuerda una imagen poderosa. En sus primeros conciertos todos estaban estáticos. En los demás eso no ha cambiado mucho, pero en ti eso sorprende. ¿Era por timidez o porque la música que hacían era tan nueva que no sabías bailarla?
Uf, es una pregunta complicada. En gran parte era por timidez, por supuesto. Y lo de bailarlo... Yo bailaba con muy pocos años todo el rock and roll que sonaba en casa, así que supongo que no era un problema de no saber bailar. Puede ser que lo bailaba porque lo imitaba, claro. Y con la música tan sintética que hacíamos no habían demasiados pasos de baile que emular... Pero no, yo sabía como quería moverme. Lo dejamos en timidez, me parece justo.
Recordando estos tiempo, Martin contaba a RS cómo, según iban reuniendo más fans, éstos eran bastante duros con sus teloneros. Hasta les arrojaban carne podrida y verduras. Justo hace un par de meses se presentó un documental sobre sus fans de Europa del Este. Se decían que eran los más duros...
Yo no recuerdo demasiado bien lo de los teloneros, lo siento. Hace mucho años y tengo que reconocer que no he mimando mucho mi memoria... Es cierto que nuestros fans han sido siempre muy entregados y en Europa del Este la vibración era especial. Digamos que lealtad es una palabra que se queda corta...
Creo que Speak & Spell tiene una de las canciones más perfectos de la historia del tecnopop, Photographic.
Es una canción extraña. Muy oscura a pesar de tener una letra tan simple. Tiene una atmósfera muy especial, te insita a imaginar cosas bastante raras, aunque a la vez es tan naíf... Me alegro mucho de haberla recuperado en la gira pasada para tocarla en los conciertos. Creo que deberíamos intentar lo mismo con Puppets.

Quizá Dave se pregunte cómo lleva Martin Gore el maratón de la entrevista. Él es el otro tercio de Depeche Mode. Antes de entrar en la suite de Gahan se oyó que espanta a las palomas y después se le vio subir con un aplomo divino una de las escalinatas de este club de caballeros, tocado con una visera de lana un poco rara, mirando al suelo. La timidez es algo inherente al ser humano e indolente con los estatus. Martin Gore es una estrella del pop, uno de los cantantes y compositores -en un porcentaje de 10/90- más increíbles que hay en el mundo, ha tocado delante de más personas que la población de algunos países y ahí está, sin levantar la vista. Pasa de largo ante la puerta de Gahan y, si sus almas están en sincronía telepática, no ha percibido que la de su compañero está en niveles críticos.
Veintinueve años hacen menos sensibles las terminaciones nerviosas de las almas y si, además, hay una puerta por medio, la comunicación se hace complicada. Es el tiempo que Depeche Mode llevan juntos. Y es una burrada. De esta añada ochentera estan U2, new Order, The Cure, REM y pocos más. La influencia (que en el caso de Depeche Mode es infinita, desde todo el tecnopop, pasando por el metal, el heavy metal, en nu metal, etc.), importancia, significado e historicidad de cada uno da para estimulantes charlas de café y encendidas discusiones de garito nocturnos. En el momento de hablar de cifras la cosa se pone seria, como siempre. En cuestión de discos vendidos, singles colocados en las listas mundiales, congregación de fieles en conciertos y velocidad de entradas vendidas, son de los pocos que pueden sostenerle la mirada a U2.
Depeche Mode es un grupo complejo. se tiendo a pensar que hacen música de baile y muy hedonista, cuando en el listado de canciones de cualquiera de sus discos hay un par de temas con estas características y más de diez canciones muy lentas, muy asfixiantes y muy difíciles de penetrar. Aunque peda parecer que a todo el mundo le gusta Depeche Mode, es un grupo elitista. Si, todo el mundo tiende a perder la cabeza y a echarse al baile con Just Can,t get Enough y Personal Jesus, pero los que se tiran de cabeza a las arenas movedizas de Black Celebration, por ejemplo, son bastantes menos. Su randeza requiere una dedicación que no se pide en otros grupos que se supone que hacen "música para las masas". No tienen tampoco la empatía de luchar por una causa común o para erradicar una desgracia colectiva. No piden la paz mundial, no recogen el tanto por ciento para los desfavorecidos. Van simplemente tatuados, no se pintan símbolos pacifistas ni arquetípicos en la frente ni en las manos ni piden enviar mensajes para destinar un euro a la lucha contra alguna epidemia derivada del mal uso del capital. Depeche Mode van directos al hueso con temas muy jodidos pero muy solitarios, también. La tristeza, el sexo y sus recovecos, la culpa, la soledad. Temas que no requieren a más de dos personas en una habitación, temas en los que con uno basta.

Depeche Mode es también de los pocos grupos que siguen pudiendo jugar con la variable de "nervios" cada vez que sacan un disco nuevo. El título, el diseño de la carátula y del interior del disco se guardan bajo siete vueltas de llave; y la publicación del primer single se anuncia con una fecha marcada en rojo en todo el mundo. Con Depeche Mode no valen filtraciones ni descargas ilegales ni el demonio que fundó la piratería. También es de los poquísimos que siguen alimentando una de las obsesiones más bonitas del mundo: el coleccionismo de discos. Depeche Mode editan ediciones especiales y vinilos de tirada limitada porque han sabido mantener con cada disco nuevo el amor y la veneración por sus creaciones caras b y remixes (un mundo muy vituperado) incluidos. Es un grupo que todavía pone el estomago del recez incluido a su fan más ilustrado antes de un concierto. Tienen tanto material que tocar, y a menudo suelen arriesgar, que el set list es siempre una aventura maravillosa. Dave Gahan suele describir muy acertadamente el sentimiento de los fans de Depeche Mode: hambre.
Merodeando alrededor del Home House, el nombre hogareño y hospitalario del club privado en el que están Gahan, Martin Gore y Andy Fletcher hay varios hambrientos. Puede parecer una raza nueva de H.P. Lovecraft, pero son fans. Se han enterado que el grupo está en Londres y contemplan con una avidez muy poco acorde con las normas caballerosas que se requieren en el Home House las ventanas y los movimientos que se detectan dentro. Son pocos y parece muy poco probable que vaya a haber un brote de histeria. Se suele juzgar con mucho prejuicio a los fans. La mayoría se conforma con saber que el benerado está cerca. Ninguno, que se sepa, ha escuchado (en la fecha que se hizo esta entrevista) el álbum número 12 de Depeche Mode, Sounds of The Universe. Seguramente, se han puesto en repetición la única pista que hubo durante meses de Wrong, el primer single: unos segundos de ese audio en los periodistas a rueda de prensa que dieron en verano pasado en Berlín. A se les ha enviado camuflado bajo el nombre "Tea and Biscuits": trece canciones que son lo más oscuro, crudo y electrónico que quizá han grabado desde Black Celebration (1986). A parte de la súper rítmica Wrong, aquí no hay más temas de los que inducen a la vida de club, por así decirlo. Solo hay que ver el video clip de Wrong, uno de los más desasosegantes y crípticos de su historia.
¿Quién eligió el nombre Tea and Biscuits para camuflar el disco? Resulta un título muy en la línea de Pet Shop Boys.
Mmmm... es cirto. Una gran comparación, por cierto. Seguro que lo hizo Daniel Miller, mientras contemplaba lo que tenía en la mesa en el momento justo ante de enviarlo. Si yo lo hubiera tenido que hacer ahora, hubiera sido, vamos a ver... Caffe and Biscuits.
¿Cambiando té por café es más Depeche?
[Ríe maliciosamente] Una prueba más de que en el universo Depeche Mode hay que toarse las cosas con humor. Si no, parecemos demasiado... trascendentales.
Martin dice que Sounds Of The Universe es un título decididamente arrogante.
¿Ves? Otra prueba más de humor.
¿Cuál es para ti el más arrogante?
sin dudarlo, Music for the masses.
Fletcher contó en una entrevista que su hija adolescente jamás escucha DM pero que él está seguro de que luego lo hace a escondidas. ¿Y tus hijos?
Yo creo que ni a escondidas [estalla en carcajadas]. No, no, es injusto. Jack, mi hijo mayor, de 20 años, está empezando a escuchar Depeche Mode. Ha empezado por el final, claro. Según él, Sounds of the universe e lo mejor que hemos hecho. pero cuando lo he visto emocionado ha sido con el video de Wrong. Se le iluminaron los ojos, me miró y me dijo muy serio: "Es muy inquietante, me encanta". Mi hermano eligió una palabra parecida. Me dijo: "esto es perturbador". Pero su mirada no reflejaba la misma emoción que la de Jack. [ríe]
Vaya, parecen realmente críticos.
Jack es un crítico duro, hasta hace poco sólo escuchaba heavy metal. Mi hermano siempre es más serio, me gusta su punto de vista. Y ninguno de los dos hacen lo que más grima me da del mundo, que es decir cuando le enseñas a alguien una canción nueva: "Eh, si. Está bien". ¿Hay algo más inofensivo que eso? Me pone de muy mal humor.
Cuando en Wrong repetís esa palabra del modo en que suena, me recuerda a esos momentos en los que cuando tomas una decisión equivocada parece que se enciende un luminoso que dice: Mal! Mal!
[Risas] Es una gran imagen, va muy bien con lo que dice la letra [tararea]. Muchas veces en mi vida he tenido la sensación de tener esos letreros que dicen encima de la cabeza recordándome que estaba haciendo algo equivocado...
¿Tu escuchas discos antiguos de Depeche?
No, no... Lo escucho demasiado mientras grabamos el disco y después de gira. Es que no puedo. Una vez está hecho ahí se queda. Bueno, hay una ocasión que me incita a poner canciones antiguas. estoy en casa, con la tele o la radio encendida y suena a lo lejos una canción nuestra. En ese momento no recuerdo que es Depeche y me pongo a tararearla. Y de pronto me doy cuenta que el que la canta soy yo... Entonces me empieza a sonar rara y necesito poner el disco. Y todo vuelve a estar en su sitio.
¿Qué hay de la leyenda que asegura que hubo un tiempo en los 90 en los que con Depeche iba de gira un psiquiatra?
Es completamente cierta. Pero yo no lo fui a visitar ni una sola vez. El pobre aguantó muy poco. A las tres semanas dijo que estábamos todos locos y que se iba.
Quizá se sintió inútil, ¿No?
Que gran palabra. Es justo lo que le pasó. No nos servía para nada. Qué sensación más espantosa.
Y ahora lo más adictivo que los rodea es un futbolín.
Ya ves para lo que hemos quedado, con lo que nosotros éramos [Se ríe]. Nos lo pasamos muy bien jugando mientras grabábamos el disco. Martin nos dio una paliza. Fletcher, que era el rey, se ha puesto demasiado gordo para moverse ágilmente [se rie y hace un gesto como si fuera el marshmallow gigante que sale al final de cazafantasmas].
Un torneo interno de futbolín parece un buen método para decidir las canciones que tocarán en la gira. Un gol, una canción.
Suena divertido y justo, pero entre temas nuevos y canciones que no deben faltar, no hay tanto espacio como goles en un partido de futbolín.
¿En esta gira el escenario será como aquellos de los 90 en los que parecía que nunca llegarías al otro lado?
Si, es justo eso. Una vuelta a los montajes mastodómicos. Lo ha diseñado Anton Corbijn, como siempre. Como la portada del disco. Ésta me gusta especialmente.
Hubo un tiempo en el que decías que te hacías tatuajes porque te daban fuerza. ¿Sigues pensando así? ¿Cuál es el ultimo que te has hecho?
Eh... Creo que ya no los veo de ese modo. Entonces estaba muy metido en el rollo de cómo ser humano se ha ido marcando el cuerpo a lo largo de la historia como estética y como formar de protección. Pasé a una época de estar muy enganchado a ellos, pero lo dejé. El último tatuaje me lo hice hace 20 años, así que te puedes hacer una idea.
 

 

 
 

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