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Vivimos en un mundo de
tecnología e incrementos exponenciales en todos los
campos científicos, tan rápidos que ni siquiera podemos
estar siempre al tanto.
¿Por qué razón la calidad del sonido de la música se
está degenerando entonces? La música “suena” peor. Hemos
dejado de escuchar, pues no tenemos tiempo. Sólo tenemos
tiempo para ser abofeteados por el golpe de ruido más
ensordecedor y llamativo hasta que el oído se fatiga y
surge el deseo de cambiar el disco. ¿Por qué razón los
anuncios de televisión tienen el doble de volumen que la
transmisión normal? Es la única manera de llamar nuestra
atención en la guerra del volumen.
En años recientes, la revolución en las tecnologías de
procesamiento ha instigado un cambio en la manera en que
los discos se producen. Con la finalidad de competir en
el mercado, publicistas, distribuidores, productores e
incluso los mismos artistas están pidiendo que los
ingenieros de sonido, a través de la compresión digital,
eleven tanto el volumen que todo el rango dinámico del
sonido es sacrificado sin miramientos. (La compresión
esencialmente incrementa el volumen de los sonidos más
débiles dentro de una mezcla mientras se mantienen
intactos los sonidos más fuertes).
El resultado de la excesiva compresión es el
oscurecimiento del detalle en el sonido y quitarle a la
música su poder de despertar emociones, dejando a quien
lo escucha extrañamente inamovible. De hecho, el oído
humano comprime naturalmente los golpes de sonidos altos
para protegerse a sí mismo, es por ello que asociamos la
compresión con el volumen. Nuestro sofisticado cerebro
ha evolucionado para prestar atención especial a
cualquier ruido fuerte, de manera que el sonido
comprimido parece más atractivo, aunque ese efecto es
efímero. La investigación demuestra que después de
algunos minutos, el volumen constante cansa y aburre.
La verdadera emoción de la música proviene de las
variaciones en ritmo, tono, escalas y un amplio rango
dinámico que a su tiempo proveen calidez y espacio, algo
que es muy improbable de encontrar en mucha de la música
rock/pop en la actualidad. Si quieres un buen ejemplo de
bombardeo del sonido más obtuso y unidimensional,
escucha “I bet you look good on the dance floor” de los
Arctic Monkeys.
La espiral del download.
En este momento, la compresión MP3 permite generar un
archivo digital pequeño, por medio de excluir la
información sonora que el oído humano es menos capaz de
percibir. Una gran cantidad de la información descartada
se encuentra en los extremos de nuestro umbral del
sonido, por otra parte los archivos MP3 no reproducen
adecuadamente la reverberación del sonido por su misma
cualidad de ser transitorio. De modo que al comprimir a
formato MP3 un disco compacto de audio que ya no tiene
la calidad del sonido original, el efecto anulador del
sonido se intensifica. Como resultado, una calidad
insatisfactoria, fría, indistinta y vacía, sin emoción.
Tal como el disco compacto sustituyó a los discos de
acetato, todos sabemos que el formato MP3 y otros
similares están reemplazando rápidamente a los discos
compactos como la manera más popular de escuchar música.
Esto representa más conveniencia y portabilidad, pero
menor calidad (Aunque esto puede mejorar en el futuro).
Incluso los melómanos han migrado a los dispositivos
multimedia -el iPod o el iPhone se han vuelto la
elección “obligatoria”-. Muchos han perdido interés en
los equipos de sonido de alta calidad, mientras que los
escuchas más jóvenes han crecido tan acostumbrados a
esta música tan comprimida que la batalla ya está
perdida.
Pero esto no es toda la historia. Estamos viendo las
implicaciones de este sutil pero importante cambio en la
industria discográfica. Verás, no es sólo la calidad del
audio. También se trata de habilidad, manufactura,
laboriosidad. Se trata de arte.
El arte por el arte mismo.
Me encuentro un poco fuera de lo ordinario en tanto que
no soy un artista “enormemente exitoso” en términos
comerciales y en ese sentido, batallo para ser
escuchado, tal como millones de músicos. Sin embargo,
debido a mi pasado con Depeche Mode, estoy seguro, lo
que ha significado (y sigue significando) que no tengo
que adecuar de antemano lo que hago para complacer en
ningún sentido. Los cambios en el mercado no me han
afectado tanto en realidad. Ciertamente no cambia la
manera en la que trabajo musicalmente. Pero sí refuerza
mi cinismo hacia la injusticia de que haya tanta buena
música perdida entre tanto material de escaso valor.
Pero eso no es nada nuevo. La naturaleza de la radio
comercial no ha mejorado en ningún sentido, las revistas
tienen un impacto mínimo, la promoción en televisión se
encuentra más limitada que nunca, a pesar de los canales
como MTV, que se han marginalizado cada vez más. De
hecho, creo que la mejor manera de hacer que tu música
sea escuchada es a través de los anuncios en televisión.
Dejando la viabilidad a un lado por el momento, me
gustaría ver un regreso al arte de alta calidad, que
acepte las maravillas de la ciencia y la tecnología,
adquirida a un precio que refleje el tiempo y el
esfuerzo que el artista le ha dedicado. Llámame
anticuado. Tal como lo que uno espera pagar por una
mueble hecho a mano, o un vestido de diseñador, o una
fotografía bellamente impresa. En vez de condescender
hacia los medios masivos, ¿por qué no también producir
música con alta calidad de audio, tal vez en DVD, ya que
es un formato que la mayor parte de la gente puede
aceptar sin tener que invertir en nuevo equipo? Combinar
esto con un excelente diseño del arte del disco, que si
resulta demasiado caro de imprimir, por lo menos se
pueda obtener en línea.
Los objetos de colección se están volviendo una manera
de escapar del tumulto y la confusión. Tiene mucho
sentido que quienes realmente aprecian la calidad y la
cualidad única de una edición costosa subsidien su
producción, dejando a las audiencias más amplias sólo
con los elementos fundamentales de la obra.
Algunos lo han intentado. Por ejemplo, Magne Furuholmen
(de A-ha) editó y vendió 300 copias de un disco especial
de acetato de 10 pulgadas, con cubiertas pintadas a
mano, acompañadas por el disco compacto conteniendo
todas las canciones, un poster y un documental sobre la
creación del diseño/arte de la cubierta. Esta edición se
vendió a un precio de 100 euros. Posteriormente todas
las canciones estaban disponibles de manera gratuita a
través de su sitio en MySpace. Mis respetos para una
propuesta valiente y creativa que alienta a los
verdaderos fans para convertirse también en una especie
de inversor personal.
La comercialización exitosa de una edición de lujo en
DVD/arte/película como éste por medio de una compañía
discográfica trasnacional está muy lejos de ser vista.
No habría una razón para que esto no funcionara mientras
los sellos discográficos tomaran una posición pragmática
en cuanto a las descargas en línea, que pueden sólo
servir como una herramienta promocional, más que generar
una fuente sostenible de ingresos.
Pero en realidad, conseguir un formato ideal es el
último de los desafíos. La dificultad siempre ha
residido en cómo venderlo.
Tratar de conseguir cualquier clase de cobertura en las
tiendas de discos dejó de ser una opción viable hace
algún tiempo. Las mismas cadenas de tiendas de música
están a punto de desaparecer (como la reciente
desaparición de las excelentes tiendas “Fopp” )[N. Del
T. en el Reino Unido, cerraron en 2007 después de 25
años de operación debido a la falta de apoyo de
proveedores e inversionistas]. O su mutación hacia otro
tipo de mercado: juegos de video, mercancía relacionada,
accesorios para iPod, etcétera.
Para asegurar su supervivencia, con sus políticas de “no
devolución”, las tiendas de discos ejercen una gran
presión sobre las compañías discográficas accediendo a
vender sólo la música comercial, que tiene ventas
seguras, los artistas más populares, con el propósito de
evitar quedarse con mercancía en exceso.
En cuanto a la mercadotecnia y promoción, quiero que la
primera vez que se escuche uno de mis discos sea
exactamente como deseo que sea. Por esa razón ya no haré
disponibles copias adelantadas de mis discos para
charlatanes que se dicen periodistas y que terminan
vendiéndolas en E-Bay o subiéndolas al Pirate Bay tres
meses antes de su lanzamiento. Considerando la cantidad
de promoción adelantada que tengo en estos días, no
tendría absolutamente ninguna diferencia en la cantidad
de ventas.
No es que no haya ningún aspecto positivo en que los
fans compartan sus archivos de música. Claramente, la
gente en los lugares más remotos del mundo, Siberia por
ejemplo, potencialmente pueden ser expuestos a mi música
de ese modo, aunque aún no en la óptima calidad. No es
lo ideal, pero es mejor que no tener ninguna oportunidad
de escucharla. Incluso con los discos compactos, en
Rusia es imposible conseguirlos fuera de las grandes
ciudades, por lo que tenemos sitios en línea de fans
emprendedores que compran todas las existencias en la
ciudad y las revenden a quienes viven fuera por un
pequeño margen de utilidad.
Desde Rusia con amor.
Recoil lanzó recientemente al mercado un CD interactivo
que incluye una película y un librillo especial. Echemos
un vistazo al proceso de producción. El sencillo "Prey/Allelujah"
fue concebido y materializado por medio de la presión de
los fans, aquellos que querían un objeto físico,
tangible, coleccionistas tal vez, pero también amantes
de la música que prefieren la calidad y el tacto de un
disco sobre un producto "sin rostro" que se puede
descargar. Las pistas ya se encontraban disponibles para
su descrga, pero eso no era satisfactorio para muchos.
Aquí la brecha generacional sale a flote.
Siguiendo a una exitosa visita promocional en Moscú, un
fan originario de ese lugar que administra un sitio para
DM y Recoil se las ingenió para persuadir a la disquera
filial de EMI en Rusia -Gala Records- de que lanzar este
sencillo valía la pena. Ellos accedieron, no sin algunas
condiciones, para ser precisos. Así que, ¿cuáles fueron
esas condiciones? En primer lugar, el viaje promocional
fue instigado por el manager del club Electro. El club
pagó y organizó´en gran parte la visita.
Para respaldarla, Gala acordó algunas entrevistas para
radio, prensa y televisión. Los resultados fueron más
que alentadores, pero a pesar de ello, las condiciones
para lanzar el sencillo especificaban que los fans
tenían que implementar estrategias de pago y
distribución del disco a través de sus propios sitios
web, otros fans produjeron el arte y diseño del librillo
de 28 páginas que acompaña el disco, otro fan produjo y
dirigió el video de 9 minutos para 'Allelujah', el
artista (yo) produjo la música en su propio estudio, el
artista financia su propio sitio web junto con un
webmaster dedicado que trabaja sin paga, el artista y
los fans se encargaron de las estrategias de mercadeo en
línea, promoción y apoyo a ventas .
Todos esos servicios fueron provistos sólo por 'amor al
arte', sin costo exceptuando el tiempo y esfuerzo y el
deseo de hacerlo realidad. Asombroso. Y me conmueve
profundamente.
Así que, ¿qué fue lo que hizo la compañía discográfica?,
te preguntarás. Esa es una buena pregunta. La compañía
organizó todos estos elementos en un producto que
pudiera manufacturarse: Fabricar un máster a partir de
las mezclas existentes y adjuntarle una cubierta de dos
páginas a partir de un diseño existente. La
licenciataria local añadió los textos legales en
cirílico (caracteres e idioma ruso) y alertó a algunos
medios impresos y de televisión. No mucho en realidad,
¿o sí?
Bueno, esta no es la norma, y como tal es un poco
inequitativa. Fue una especie de experimento. Gala/Mute
pueden discutirlo. A favor. Pero es definitivamente, la
manera en que las cosas están sucediendo ahora. ¿Por qué
no lanzan el disco de la manera usual? Porque no creen
que la demanda justifique el esfuerzo y costos de
manufactura cuando la tendencia está por las descargas
de música a bajo costo, o gratis.
El proyecto ruso fue un experimento ineresante pero sólo
podía esperar un éxito limitado dada la visión actual de
ese país y la desconfianza de los compradores,
cuestiones que parecen permear todo el proceso. No fue
la manera ideal de intentar vender un producto pero eso
no impide que el proceso por sí mismo sea redituable,
siempre y cuando se cuente con una logística sólida,
haciendo la experiencia de compra simple y confiable
para los clientes.
(Nota: A pesar de los obstáculos obvios, de hecho aún
pudimos vender toda la producción planeada antes del
lanzamiento, tanta fue la demanda)
¿El pop se comerá a sí mismo?
Así que, ¿por qué molestarse con un contrato
discográfico en absoluto? Eso es lo que muchos artistas
se preguntan ahora. ¿Y por qué no lo harían, cuando se
les dice que la firma discográfica no puede permitirse
ese gasto? O que la compañía quiere recortar los
ingresos de los artistas para pagar la publicidad. Por
esto es que vemos el éxodo masivo tomando lugar,
encogiendo la ya de por sí anquilosada industria
discográfica.
Los artistas que encuentran más fácil el irse son
aquellos que ya son muy exitosos, agravando el problema
aún más. ¿Por qué? Porque artistas como Radiohead y
Prince pueden asumir sin pérdidas mayores el regalar su
música como un gesto promocional con el propósito de
hacerse de publicidad para sus respectivas empresas.
Ellos reciben mucha atención al hacer esto y se
benefician en otros aspectos. Así que con la gente
esperando ahora música gratis, todos los demás artistas
pierden cualquier pequeño ingreso que podrían esperar de
las ventas de discos, a pesar de que el amor y el dinero
invertidos en producit su música no hayan disminuido.
Hace mucho que renuncié a esperar lograr ganancias de lo
que hago. Y probablemente esperes que yo esté lleno de
resentimiento y amargura hacia la compañía discográfica
a la que pertenezco, pero no es la realidad. Mute
también es una víctima en todo esto. La realidad es que
todas las compañías están pasando un mal momento y están
asiéndose con uñas y dientes tratando de encontrar
soluciones mientras el suelo se desmorona a sus pies.
En el caso de Mute, EMI ha ejercido contra ellos
numerosas reformas, centralización, recortes de
presupuesto y de la plantilla de artistas. El dueño de
EMI, Guy Hands, describe su negocio como un 'modelo
insostenible' con una gran necesidad de 'reducir las
pérdidas'... Colección de basura. Veladamente, está
diciendo: "¡RECORTES!" Él habla de 'eliminar la
redundancia y la burocracia' y como resultado, 2000
empleados fueron despedidos.
Aún más motivos para preocuparse, él además nos ofrece
la información de que actualmente alrededor de 3% de la
plantilla entera de artistas es rentable y que el resto
de los que nunca serán rentables, no importando cuántas
veces se cambien las estrategias, pueden ir
despidiéndose del escenario.
Esto es simplemente lo más lejano de lo que entendía ser
la filosofía de Mute, donde las ganancias de los
artistas más reconocidos era utilizada pra apoyar a
todos los demás artistas en la firma. Arte. Una compañía
discográfica no vende latas de frijoles, sino que hace
accesible el arte a las masas. Un concepto
incuantificable. Latas de frijoles, uno puede contarlas.
Pero, ¿es esta filosofía realista en estos tiempos?
Claramente no, si tú te encuentras regido por una
corporación privada. El cuartel general de Mute (ahora
parte de las instalaciones de EMI) es una sombra de la
entidad original. Unas cuantas almas perdidas
deambulando en un estado de aturdimiento
post-apocalíptico, como en una escena de "28 días
después". Hay algunas personas excelentes en la firma
que están atadas de pies y manos. Con algo de cinta
adhesiva sobre sus bocas, secuestrados sin ayuda alguna
y devorados por el monstruo corporativo.
Por supuesto que Mute no puede simplemente irse. Sería
como tratar de vender tu casa cuando sólo la estás
rentando. Veo a Daniel Miller tan preocupado como el
siguiente que se encuentre a cargo. Está contratado por
EMI como jefe de la firma Mute, y me imagino que su
propio futuro es incierto. Tal vez él está cansado del
negocio en general, al ver que su visión original ha
sido anulada sin remedio. Estoy seguro de que él sigue
tan apasionado de la música como siempre lo ha sido,
pero ¿quién querría fundar una nueva compañía en estos
tiempos?
¿Puede el músico fungir como empresario? ¿Es justo
esperar que los más bien abstraídos y desordenados
artistas que escriben canciones o son virtuosos de algún
instrumento también tengan un grado en administración de
empresas? ¿Formular sus propias estrategias de
publicidad y mercadotecnia conforme trabajan en su lado
artístico? Es decir, ¿acaso no es esta la razón
principal por la cual las compañías discográficas y
managers de artistas existen, en primer lugar? Desde mi
propia experiencia, el simple hecho de intentar
administrar presentaciones en un nivel muy experimental
ha tomado la mayor parte de los primeros tres meses de
este año, un tiempo valioso que pretendía invertir en
componer música nueva.
Los métodos para hacer negocios variarán, pero es
esencial para los artistas y sus representantes tratar
de mantenerse a la vanguardia, de intentar nuevos
esfuerzos. Uno podría ver el regreso de pequeños sellos
independientes especializados en arte, aplicando nuevos
métodos de trabajo. Ya está sucediendo, si ves a tu
alrededor. Con mínimos gastos de operación, actuando
como un apoyo logístico para los artistas, sitios web y
otros escaparates por el estilo. Asumiendo el esfuerzo.
Esto no significa que debas renunciar a la exposición
masiva a través de tiendas como iTunes y similares.
Para cuando termine el siguiente álbum, ¿quién sabe si
voy a tener un contrato del todo? Sería una pena tener
que terminar mi relación con Mute después de tantos
años, pero tengo el presentimiento de que esa decisión
está fuera de mis manos. Mucho depende del futuro de
Mute/EMI y en realidad, de todas las compañías. Podría
ser que los artistas más comerciales en Mute acaben
siendo contratados por EMI y el resto termine en el
olvido. Incluyendo al propio sello de Mute. Será un día
realmente triste. ¿A quién debemos culpar por todo este
desastre?
¿Señalamos a las compañías discográficas que se han
sentado por ahí nada más, relanzando álbumes a un precio
excesivo durante años mientras sus equipos de
representantes artísticos nos bombardean con ídolos pop
sin rostro, sin esencia, banditas de niños? ¿Sería justo
decir "Se lo merecen"?
¿O acusamos a los "escuchas" ocasionales, con los
niveles de atención de un niño de tres años, viviendo en
una sociedad desechable, homogeneizada, obsesionada con
Paris Hilton, sobre estimulada con un exceso de
opciones? ¿A una sociedad que valora la trivialidad y
acepta la mediocridad sin mayor cuestionamiento? O
quizás, la devaluación que ha degenerado del culto al DJ,
donde cualquiera puede regurgitar la esencia del rock &
roll sólo por hacer un revoltijo de un clásico funk de
los 70s, un ritmo de rap encima de todo y llamarlo tu
propia creación? ¿O es solamente otro negocio ahora?
Extraído de recoilmx
(Traducción: Lenina Villela) |